Cuando pienso en personas y distancias,
me aborda un sentimiento bastante extraño.
Es como si el alma quisiera estallar
en todo aquello que quiso decirse y no se dijo
o, tal vez, no se quiso decir.
Las palabras quieren
desenlazar opresiones,
Su destino fiel
no abandona la existencia
del querer hablar y
callar.
Unión de Mundos,
indestructibles conexiones.
Cuando el alma ciegamente siente,
que no es una despedida larga,
sino clara,
y que el despedirse es sólo un gesto
eventual
Acto de no querer separarse jamás.
Entiendo las distancias geográficas,
pero no las impuestas por la gente.
El corazón siente la falta de abrazos.
Mis fuertes alas se despliegan.
Vuelo Sacro.
diciembre 21, 2010
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